viernes, 13 de abril de 2018

ERMITA DE SANTIAGO.





ERMITA DE SANTIAGO.
SE COLOCÓ LA PRIMERA PIEDRA EN 1964 Y FUE CONSTRUIDA POR LOS VECINOS DE ESTA BARRIADA. ES UNA PEQUEÑA CONSTRUCCIÓN QUE PASA CASI INADVERTIDA DE NO SER POR LA ESPADAÑA COLOCADA EN LA PARTE SUPERIOR Y DONDE SE UBICA LA CAMPANA.
EN EL INTERIOR SOBRESALE EL ALTAR EN EL QUE SE EMPLAZA A SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN POR EL QUE LOS OLULENSES SIENTEN GRAN DEVOCIÓN CUYA CELEBRACIÓN ES EL 25 DE JULIO.


Visita de Manolo Escobar a Olula del Río


Mariolu Carreño Moreno en OLULA HISTORICA

Visita de Manolo Escobar a Olula del Río
Allá por los años 60, vino a nuestra comarca un famoso artista almeriense como la copa de un pino, llamado Manolo Escobar. ¡Qué expectación! ¡Qué alegría! El acontecimiento del año, o incluso de décadas...! Aquello fue una cosa muy grande para los ciudadanos de la comarca del Alto Almanzora y más concretamente para la villa de Olula del Río. El concierto se celebró en el lugar donde se hacía cine y, donde actualmente hay una discoteca, regentada por el dueño de entonces:El Guardamontes.
En frente del lugar donde Manolo Escobar iba a realizar la actuación, había un bar. El cual le decían "El bar de Manolillo", famoso en aquellos entonces por sus patatas asadas, aquel día en ese lugar, estaba un hombre, soltero, de baja estatura, panadero de profesión, aunque no tuviera panadería propia, que tenía una “pata de palo”, no sabemos exactamente si perdió su pierna por enfermedad o por otro motivo. En fin, este hombre al enterarse de la noticia, de que Manolo Escobar estaba en el bar, fue inmediatamente a verlo ya que, por su situación económica, no se podía permitía pagar la entrada a la actuación y no podía perder la única oportunidad en su vida de ver en persona a un gran artista y admirador suyo. Al entrar al bar y verlo, una enorme alegría sintió dentro de su interior, se fue hacia el artista que muy gustosamente saludó, estuvieron hablando y conversando, el hombre le contó su situación, él no podía ir a verle esa noche porque no podía permitirse pagar la entrada, entonces, Manolo Escobar, le regaló una entrada. A veces, las cosas pequeñas hacen muy felices y grandes, a las personas.

martes, 7 de febrero de 2017

Fuente de la iglesia de la Asunción....

Fuente de la iglesia de la Asunción....

Piedra Ver de Olula


Piedra Ver de Olula
Restos de una fortaleza y un aljibe medievales en el Cerro de la Piedra Ver, a los que se asocian restos de material cerámico. Junto a las cerámicas de época medieval aparecen elementos que indicarían la presencia de un asentamiento de la Edad del Bronce, probablemente localizado en la ladera oeste del cerro. Se trata de un reducto alargado con un pequeño aljibe cuadrado, a cuyos pies están los restos de estructuras muy deterioradas. Existe alguna referencia de la aparición de alguna cerámica ibérica entre los materiales arqueológicos, pero la atribución ibérica es dudosa. En una de las laderas se construyó hace unos años una nave industrial para un aserradero de mármol. Situado en un erial. Comarca del Valle del Almanzora.

viernes, 3 de febrero de 2017

“Ya huele a pólvora”

Maria Teresa Muñoz Capel 
Sabemos, que unos encargan grandes sacos de roscos de pan y, otros, recogen leña que amontonan en diversos lugares del municipio. No nos extraña ver las fachadas cubrirse por la noche y que por la mañana se abran ventanas y balcones. “Ya huele a pólvora” se suele decir en las calles, se aproxima San Sebastián y San Idelfonso, patrones de Olula del Río. Pero, ¿cuánto más sabemos? Ninguno de nosotros estábamos aquí cuando el pueblo era apenas pueblo, allá por el siglo XVI. Quizás ya lo sepan, pero por si no, yo se lo cuento.
Durante el reinado de los Reyes Católicos todos se dedicaban a sus labores en el campo. Aún convivíamos con moros, hasta que un decreto les obligó convertirse al catolicismo, adoptando nuestras costumbres y creencias. Por ello, unos años después, en 1568, estalló la rebelión muy cerca a nosotros, en la alpujarra almeriense y granadina. El entonces Marqués de Mondéjar no supo hacer nada y fue destituido. A nuestras tierras se acercó un señor con el nombre de Don Juan de Austria, que se trataba nada más y nada menos que del hermanastro del rey Felipe II, un reconocido militar que sofocó la rebelión e impuso en nuestro pueblo a San Sebastián como patrón, al cual admiraba por haber sido guerrero defensor de la fe cristiana. Pasó por Caniles y llegó hasta la fortaleza de Serón, por ello no sólo nosotros festejamos a San Sebastián, sino que también lo hacen otros pueblos como Tíjola o Gérgal.
Una vez expulsados los moriscos, llegaron repobladores procedentes del levante (Valencia y Murcia) que en torno al 1600 nos portaron la afición por el fuego, aprovechando que nuestros vecinos de Cantoria eran fabricantes de pólvora desde tiempos árabes. Posteriormente llegaría la devoción hacia San Ildefonso, obispo toledano del siglo VII que fue venerado por el milagro del encuentro con la virgen y establecido como patrón en Olula en el 1666. Cuando la cosecha fue mala, se realizaron promesas a los santos que trascendieron, tras el posterior éxito cosechero, en la tradición que conocemos hoy día: lanzar roscos desde los balcones mientras desfilan en procesión San Sebastián y San Idelfonso. Entonces eran lanzados por terratenientes y los más pobres aprovechaban para recoger pan.
Más de 400 años de historia hasta hoy: el olor a pólvora comienza las noches precedentes a la festividad de nuestros patrones, el 19 y 22 de enero. Se emprende en nuestras calles el ritual del fuego, en el que miles y miles de carretillas, proyectiles de fuego que circulan zigzagueantes a ras del suelo y se elevan en el aire, son lanzados por olulenses bien ataviados: pasamontañas, mono, guantes, gafas y talín en mano. Primero tiene lugar la fiesta para los más pequeños, con una larga fila de jóvenes carretilleros que se concentran hacia las ocho de la tarde en la puerta del Ayuntamiento. Reciben una docena de carretillas y, a las 10 de la noche comienza la magia en la plaza del ayuntamiento, donde disfrutan los niños hasta que les llega el turno a los mayores. Entonces un gran estruendo de cohetes se hace notar en cada rincón del pueblo, dondequiera que usted viva lo oirá. Paralelamente a los cohetes llega el sonido de las chispas y los impactos de las carretillas en las fachadas. El ambiente es especial, a algunos les atrapa el miedo y otros salen y contemplan la noche volverse naranja. Unos se quedan estáticos en la hoguera de su barrio, mientras que los más tradicionales realizan un recorrido por los diferentes puntos del municipio, desde el ayuntamiento pasando por el cuartel viejo y la Plaza de Don Pedro. Es justo aquí, donde se produce el momento culmen: cuatrocientas docenas de carretillas, prendidas todas a una, momento en el que solo hay lugar para los más valientes, los auténticos carretilleros.
Indudablemente las quemaduras no pasan desapercibidas. Hay quemaduras se curan en un par de días, otras tardan más de un mes, pero la pasión de los carretilleros se mantiene viva e intacta pese ello. Es desconcertante que aún así, la noche siguiente vuelvan a repetir, y de nuevo cada año, tengan la edad que tengan, jóvenes y no tan jóvenes, nada les agua la fiesta.
Me cuentan los más viejos cómo se hacían las carretillas años atrás de forma casera. Puede que usted alguna vez haya fabricado carretillas. Ya en el verano la gente bajaba a río a coger cañas, las cuales serían el cilindro del artefacto. Estas se rellenaban con limadura de hierro y pólvora y se ataban con una cuerda. Entonces eran más peligrosas, a más de uno le costó un disgusto. Según relatan estos veteranos vecinos, al que nunca le costó ningún disgusto fue a Isaac. Todos lo recuerdan con su carrillo, el mismo con el que repartía paquetes, ayudaba a portar muebles o maletas desde la estación. Lo colocaba boca abajo y allí se sentaba, sin guantes ni pasamontañas, ni siquiera traje. Se sentaba y miraba, y nunca llegó a quemarse. Este hombre, era mi abuelo, y él siempre decía que las carretillas huelen el miedo, por eso no hay que temerles y, a día de hoy, sigue manteniéndose el dicho.
A partir de los setenta comenzaron a producirse de forma industrial los cilindros de cartón que conocemos. Los tamaños varían desde simples petardos para niños, a las llamadas cantorianas. La fiesta ha sido siempre tan sonada que no querían perdérsela ni siquiera aquellos olulenses que se marcharon al extranjero; algunos venían desde Francia, y otros tantos desde grandes ciudades como Barcelona.
Pasada la noche y de vuelta a la calma, el ambiente queda sosegado, con vecinos sentados alrededor de la lumbre comiendo carne asada. Horas después vuelven a sonar los cohetes: comienza la procesión.
Hacia las 11 de la mañana del 20 de enero, día de San Sebastián, estamos todos preparados en la puerta de la Iglesia que lleva su nombre para ver salir a nuestros santos. Suenan clarinetes, trompetas, flautas y todo tipo de instrumentos de viento: es la banda municipal dando paso al desfile. La procesión la encabeza San Ildefonso, y al contrario ocurre en su día, el 23, cuando es San Sebastián el que sale delante desde la Iglesia de la Asunción; cortesía lo llamamos. Se recorren las calles del pueblo desde una iglesia a otra, pasando por el ayuntamiento, el casco antiguo, la plaza de Don Pedro y las cuatro esquinas hasta llegar a su destino. Mientras tanto la gente corre en torno a ellos con el propósito de llenar de roscos el jersey que llevan atado a la cintura, aunque, muy pocos quedan de jersey; hoy lo más visto es la bolsa. Finalmente, una vez encerrados San Sebastián y San Ildefonso, toca el convite del pueblo. Si por la noche se repartieron carretillas a los niños y por la mañana se lanzaron roscos, al mediodía toca la paella. Se elabora en la puerta del ayuntamiento y todo el que acude recibe un plato de arroz al que puede acompañar con un rosco –si es que ha hecho por cogerlo-.
Si algo hay que destacar, es el mártir que lleva cada uno de los hombres que portan los santos, un auténtico mérito. Soportan las aglomeraciones de gente a su alrededor, todos intentando coger las rocas de mayor tamaño lanzadas justo en el momento en el que pasan los patrones. Lo peculiar es que, cada año son los mismos acarreadores, lo que intensifica aún más la admiración.
Algo que también es objeto de leyenda, es el mismo rosco. Solemos tener los congeladores atestados los días posteriores a la procesión. Sin embargo, si lo dejamos fuera aguantan igual dada la composición de su masa. Muchos solemos colgarlos meses y meses, viendo cómo el rosco se pone duro, pero nunca se florece.
No es de extrañar que mediante la resolución del doce de marzo de 1998, nuestra fiesta fuera nombrada de interés turístico en Andalucía y, es que, si hay algo que nos identifique a los olulenses, son nuestros roscos y carretillas. Porque de mármol somos toda la comarca, pero tanto de fuego como de pan, de San Sebastián y San Ildefonso, de esos, tan sólo somos nosotros. 


http://i.picasion.com/gl/85/7iKj.gif




sábado, 27 de agosto de 2016

Exposición de pintura del artista Juan Miguel Galera.





Exposición de pintura del artista Juan Miguel Galera
El joven olulense expone su obra en el Salón de Plenos del Ayuntamiento
La Comarca Noticias / Olula del Río - 12/sep/2012
El artista posa junto a una de sus obras Dentro de la programación cultural que desde el Ayuntamiento de Olula del Río están celebrando durante todo este mes de septiembre, previo a su feria, el área de cultura presentaba ayer el trabajo de una joven promesa de la localidad.
Juan Miguel Galera, con solo 20 años de edad, exponía parte de su trabajo ante más de un centenar de personas que quisieron acompañar a su vecino en uno de los días más importantes de su carrera artística.

Galera empezó recibiendo clases de pintura de otra artista olulense, Odu Carmona, quien ayer apadrinó su exposición. Desde entonces no ha abandonado esta pasión que se ha convertido en el centro de su vida. Actualmente estudia Bellas Artes en Granada y entre otros talleres de formación, ha participado en el curso de Antonio López que hace unos meses se impartía en el Museo Casa Ibáñez.

La Piel de las ciudades, Welcome to Sapaiñ I, DJ Baby o Mujeres Charlando, son algunos de los cuadros que se exponen estos días en el Salón de Plenos del consistorio.

El acto estuvo presidido por el alcalde de la localidad, Antonio Martínez Pascual, el concejal de cultura, José Ramón García Fenoy y el resto de la corporación municipal. Juan Miguel Galera no ocultaba su emoción y con sus palabras quiso agradecer la oportunidad. “Gracias al Ayuntamiento de Olula y a todos vosotros por acompañarme en un día tan importante para mi, esta presentación no sería igual sin vosotros” afirmaba.

jueves, 7 de julio de 2016

Inundaciones más importantes del Río Almanzora (Desde el S. XVI al S. XIX)



Inundaciones más importantes del Río Almanzora
(Desde el S. XVI al S. XIX)

Documentadas en el archivo histórico de la Iglesia de San Sebastián de Olula del Río

De la primera que tenemos constancia es del año 1.580 fue desastrosa, se llevó el Pago del Parril, pertenecía este pago a la Iglesia.

Otra grave inundación del Río fue en 1.753, por cuya causa, no se cultivaban 142 fanegas en Cascajar Purchena y 12 en Olula por arrastre del Río, el resto permanecía inculto.

Los vecinos de la villa quedaron atónitos al ver la enorme crecida del Río, esta sucedía en el año 1769.

En el mes de Enero cayeron en Olula unas grandes nevadas, para principios de Febrero fueron fuertes lluvias. Estas se tradujeron en catastróficas por el caudal desorbitado del Río a su paso por la villa, era el año de 1.778.

E130 de Abril de 1.802 se fue el pantano de Lorca y dicho día un rayo mató al capellán en Baza, la tormenta es de las que no se olvidan tan fácilmente, pues hasta nuestros días ha quedado el dicho del pantano mencionado.

El desbordamiento del Río Almanzora el 14 de Octubre de 1.879 fue calificado de desastroso. La cantidad de agua que la produjo abarcó las provincias de Almería, Murcia y Alicante. El Río Almanzora corría desbordado a lo largo de todo su recorrido, arrastrando todo lo que encontraba a su paso. De ello se hizo eco la prensa española y fue tal que una comisión de Madrid, presidida por D. Manuel María José de Galdo, recorrió toda la cuenca del Río para comprobar el desastre, que sólo en Olula del Río adquirió más anchura que la nunca conocida.

Otra fue la de Septiembre de 1.880:" La más sonada catastrófica" como afirman algunos. Al pasar por Cuevas del Almanzora el Río llevaba más de 10.000 metros cúbicos por segundo. Esta tormenta se desató entre Tíjola y Serón entre las 6 y las 9' 30 Y sólo tardó en llegar a Cuevas 2 horas. En su recorrido arrastró 52 cadáveres, su magnitud fue tal que hasta Olula llegó de Madrid el Ministro Canalejas.

Los romanos llamaban al Río "Flumen Superbum" Río soberbio y los árabes 'Almansur" el victorioso. En 1.884, de Marzo a Noviembre se contabilizaron otras 5 riadas, de estas destacamos las del 20 de Mayo y la del 2 de Septiembre que fueron terribles, durante todo el año el cauce del Río alcanzaba las dos orillas.

El Río Almanzora que parece riachuelo cuando despierta es terrible en todos sus extremos, en Septiembre de 1.888, las aguas alcanzaron una altura de 30 metros, parece ser que es en esta cuando adquirió el cauce que hoy conocemos.

El de Septiembre de 1.891 de nuevo el flumen superbum arrambla con todo lo que pilla en su avenida, pero en este caso fue la villa de Albox la más castigada

Inundaciones más importantes del Río Almanzora
(Desde el S. XVI al S. XIX)

Documentadas en el archivo histórico de la Iglesia de San Sebastián de Olula del Río

De la primera que tenemos constancia es del año 1.580 fue desastrosa, se llevó el Pago del Parril, pertenecía este pago a la Iglesia.

Otra grave inundación del Río fue en 1.753, por cuya causa, no se cultivaban 142 fanegas en Cascajar Purchena y 12 en Olula por arrastre del Río, el resto permanecía inculto.

Los vecinos de la villa quedaron atónitos al ver la enorme crecida del Río, esta sucedía en el año 1769.

En el mes de Enero cayeron en Olula unas grandes nevadas, para principios de Febrero fueron fuertes lluvias. Estas se tradujeron en catastróficas por el caudal desorbitado del Río a su paso por la villa, era el año de 1.778.

E130 de Abril de 1.802 se fue el pantano de Lorca y dicho día un rayo mató al capellán en Baza, la tormenta es de las que no se olvidan tan fácilmente, pues hasta nuestros días ha quedado el dicho del pantano mencionado.

El desbordamiento del Río Almanzora el 14 de Octubre de 1.879 fue calificado de desastroso. La cantidad de agua que la produjo abarcó las provincias de Almería, Murcia y Alicante. El Río Almanzora corría desbordado a lo largo de todo su recorrido, arrastrando todo lo que encontraba a su paso. De ello se hizo eco la prensa española y fue tal que una comisión de Madrid, presidida por D. Manuel María José de Galdo, recorrió toda la cuenca del Río para comprobar el desastre, que sólo en Olula del Río adquirió más anchura que la nunca conocida.

Otra fue la de Septiembre de 1.880:" La más sonada catastrófica" como afirman algunos. Al pasar por Cuevas del Almanzora el Río llevaba más de 10.000 metros cúbicos por segundo. Esta tormenta se desató entre Tíjola y Serón entre las 6 y las 9' 30 Y sólo tardó en llegar a Cuevas 2 horas. En su recorrido arrastró 52 cadáveres, su magnitud fue tal que hasta Olula llegó de Madrid el Ministro Canalejas.

Los romanos llamaban al Río "Flumen Superbum" Río soberbio y los árabes 'Almansur" el victorioso. En 1.884, de Marzo a Noviembre se contabilizaron otras 5 riadas, de estas destacamos las del 20 de Mayo y la del 2 de Septiembre que fueron terribles, durante todo el año el cauce del Río alcanzaba las dos orillas.

El Río Almanzora que parece riachuelo cuando despierta es terrible en todos sus extremos, en Septiembre de 1.888, las aguas alcanzaron una altura de 30 metros, parece ser que es en esta cuando adquirió el cauce que hoy conocemos.

El de Septiembre de 1.891 de nuevo el flumen superbum arrambla con todo lo que pilla en su avenida, pero en este caso fue la villa de Albox la más castigada