martes, 7 de febrero de 2017

Fuente de la iglesia de la Asunción....

Fuente de la iglesia de la Asunción....

Piedra Ver de Olula


Piedra Ver de Olula
Restos de una fortaleza y un aljibe medievales en el Cerro de la Piedra Ver, a los que se asocian restos de material cerámico. Junto a las cerámicas de época medieval aparecen elementos que indicarían la presencia de un asentamiento de la Edad del Bronce, probablemente localizado en la ladera oeste del cerro. Se trata de un reducto alargado con un pequeño aljibe cuadrado, a cuyos pies están los restos de estructuras muy deterioradas. Existe alguna referencia de la aparición de alguna cerámica ibérica entre los materiales arqueológicos, pero la atribución ibérica es dudosa. En una de las laderas se construyó hace unos años una nave industrial para un aserradero de mármol. Situado en un erial. Comarca del Valle del Almanzora.

viernes, 3 de febrero de 2017

“Ya huele a pólvora”

Maria Teresa Muñoz Capel 
Sabemos, que unos encargan grandes sacos de roscos de pan y, otros, recogen leña que amontonan en diversos lugares del municipio. No nos extraña ver las fachadas cubrirse por la noche y que por la mañana se abran ventanas y balcones. “Ya huele a pólvora” se suele decir en las calles, se aproxima San Sebastián y San Idelfonso, patrones de Olula del Río. Pero, ¿cuánto más sabemos? Ninguno de nosotros estábamos aquí cuando el pueblo era apenas pueblo, allá por el siglo XVI. Quizás ya lo sepan, pero por si no, yo se lo cuento.
Durante el reinado de los Reyes Católicos todos se dedicaban a sus labores en el campo. Aún convivíamos con moros, hasta que un decreto les obligó convertirse al catolicismo, adoptando nuestras costumbres y creencias. Por ello, unos años después, en 1568, estalló la rebelión muy cerca a nosotros, en la alpujarra almeriense y granadina. El entonces Marqués de Mondéjar no supo hacer nada y fue destituido. A nuestras tierras se acercó un señor con el nombre de Don Juan de Austria, que se trataba nada más y nada menos que del hermanastro del rey Felipe II, un reconocido militar que sofocó la rebelión e impuso en nuestro pueblo a San Sebastián como patrón, al cual admiraba por haber sido guerrero defensor de la fe cristiana. Pasó por Caniles y llegó hasta la fortaleza de Serón, por ello no sólo nosotros festejamos a San Sebastián, sino que también lo hacen otros pueblos como Tíjola o Gérgal.
Una vez expulsados los moriscos, llegaron repobladores procedentes del levante (Valencia y Murcia) que en torno al 1600 nos portaron la afición por el fuego, aprovechando que nuestros vecinos de Cantoria eran fabricantes de pólvora desde tiempos árabes. Posteriormente llegaría la devoción hacia San Ildefonso, obispo toledano del siglo VII que fue venerado por el milagro del encuentro con la virgen y establecido como patrón en Olula en el 1666. Cuando la cosecha fue mala, se realizaron promesas a los santos que trascendieron, tras el posterior éxito cosechero, en la tradición que conocemos hoy día: lanzar roscos desde los balcones mientras desfilan en procesión San Sebastián y San Idelfonso. Entonces eran lanzados por terratenientes y los más pobres aprovechaban para recoger pan.
Más de 400 años de historia hasta hoy: el olor a pólvora comienza las noches precedentes a la festividad de nuestros patrones, el 19 y 22 de enero. Se emprende en nuestras calles el ritual del fuego, en el que miles y miles de carretillas, proyectiles de fuego que circulan zigzagueantes a ras del suelo y se elevan en el aire, son lanzados por olulenses bien ataviados: pasamontañas, mono, guantes, gafas y talín en mano. Primero tiene lugar la fiesta para los más pequeños, con una larga fila de jóvenes carretilleros que se concentran hacia las ocho de la tarde en la puerta del Ayuntamiento. Reciben una docena de carretillas y, a las 10 de la noche comienza la magia en la plaza del ayuntamiento, donde disfrutan los niños hasta que les llega el turno a los mayores. Entonces un gran estruendo de cohetes se hace notar en cada rincón del pueblo, dondequiera que usted viva lo oirá. Paralelamente a los cohetes llega el sonido de las chispas y los impactos de las carretillas en las fachadas. El ambiente es especial, a algunos les atrapa el miedo y otros salen y contemplan la noche volverse naranja. Unos se quedan estáticos en la hoguera de su barrio, mientras que los más tradicionales realizan un recorrido por los diferentes puntos del municipio, desde el ayuntamiento pasando por el cuartel viejo y la Plaza de Don Pedro. Es justo aquí, donde se produce el momento culmen: cuatrocientas docenas de carretillas, prendidas todas a una, momento en el que solo hay lugar para los más valientes, los auténticos carretilleros.
Indudablemente las quemaduras no pasan desapercibidas. Hay quemaduras se curan en un par de días, otras tardan más de un mes, pero la pasión de los carretilleros se mantiene viva e intacta pese ello. Es desconcertante que aún así, la noche siguiente vuelvan a repetir, y de nuevo cada año, tengan la edad que tengan, jóvenes y no tan jóvenes, nada les agua la fiesta.
Me cuentan los más viejos cómo se hacían las carretillas años atrás de forma casera. Puede que usted alguna vez haya fabricado carretillas. Ya en el verano la gente bajaba a río a coger cañas, las cuales serían el cilindro del artefacto. Estas se rellenaban con limadura de hierro y pólvora y se ataban con una cuerda. Entonces eran más peligrosas, a más de uno le costó un disgusto. Según relatan estos veteranos vecinos, al que nunca le costó ningún disgusto fue a Isaac. Todos lo recuerdan con su carrillo, el mismo con el que repartía paquetes, ayudaba a portar muebles o maletas desde la estación. Lo colocaba boca abajo y allí se sentaba, sin guantes ni pasamontañas, ni siquiera traje. Se sentaba y miraba, y nunca llegó a quemarse. Este hombre, era mi abuelo, y él siempre decía que las carretillas huelen el miedo, por eso no hay que temerles y, a día de hoy, sigue manteniéndose el dicho.
A partir de los setenta comenzaron a producirse de forma industrial los cilindros de cartón que conocemos. Los tamaños varían desde simples petardos para niños, a las llamadas cantorianas. La fiesta ha sido siempre tan sonada que no querían perdérsela ni siquiera aquellos olulenses que se marcharon al extranjero; algunos venían desde Francia, y otros tantos desde grandes ciudades como Barcelona.
Pasada la noche y de vuelta a la calma, el ambiente queda sosegado, con vecinos sentados alrededor de la lumbre comiendo carne asada. Horas después vuelven a sonar los cohetes: comienza la procesión.
Hacia las 11 de la mañana del 20 de enero, día de San Sebastián, estamos todos preparados en la puerta de la Iglesia que lleva su nombre para ver salir a nuestros santos. Suenan clarinetes, trompetas, flautas y todo tipo de instrumentos de viento: es la banda municipal dando paso al desfile. La procesión la encabeza San Ildefonso, y al contrario ocurre en su día, el 23, cuando es San Sebastián el que sale delante desde la Iglesia de la Asunción; cortesía lo llamamos. Se recorren las calles del pueblo desde una iglesia a otra, pasando por el ayuntamiento, el casco antiguo, la plaza de Don Pedro y las cuatro esquinas hasta llegar a su destino. Mientras tanto la gente corre en torno a ellos con el propósito de llenar de roscos el jersey que llevan atado a la cintura, aunque, muy pocos quedan de jersey; hoy lo más visto es la bolsa. Finalmente, una vez encerrados San Sebastián y San Ildefonso, toca el convite del pueblo. Si por la noche se repartieron carretillas a los niños y por la mañana se lanzaron roscos, al mediodía toca la paella. Se elabora en la puerta del ayuntamiento y todo el que acude recibe un plato de arroz al que puede acompañar con un rosco –si es que ha hecho por cogerlo-.
Si algo hay que destacar, es el mártir que lleva cada uno de los hombres que portan los santos, un auténtico mérito. Soportan las aglomeraciones de gente a su alrededor, todos intentando coger las rocas de mayor tamaño lanzadas justo en el momento en el que pasan los patrones. Lo peculiar es que, cada año son los mismos acarreadores, lo que intensifica aún más la admiración.
Algo que también es objeto de leyenda, es el mismo rosco. Solemos tener los congeladores atestados los días posteriores a la procesión. Sin embargo, si lo dejamos fuera aguantan igual dada la composición de su masa. Muchos solemos colgarlos meses y meses, viendo cómo el rosco se pone duro, pero nunca se florece.
No es de extrañar que mediante la resolución del doce de marzo de 1998, nuestra fiesta fuera nombrada de interés turístico en Andalucía y, es que, si hay algo que nos identifique a los olulenses, son nuestros roscos y carretillas. Porque de mármol somos toda la comarca, pero tanto de fuego como de pan, de San Sebastián y San Ildefonso, de esos, tan sólo somos nosotros. 


http://i.picasion.com/gl/85/7iKj.gif




sábado, 27 de agosto de 2016

Exposición de pintura del artista Juan Miguel Galera.





Exposición de pintura del artista Juan Miguel Galera
El joven olulense expone su obra en el Salón de Plenos del Ayuntamiento
La Comarca Noticias / Olula del Río - 12/sep/2012
El artista posa junto a una de sus obras Dentro de la programación cultural que desde el Ayuntamiento de Olula del Río están celebrando durante todo este mes de septiembre, previo a su feria, el área de cultura presentaba ayer el trabajo de una joven promesa de la localidad.
Juan Miguel Galera, con solo 20 años de edad, exponía parte de su trabajo ante más de un centenar de personas que quisieron acompañar a su vecino en uno de los días más importantes de su carrera artística.

Galera empezó recibiendo clases de pintura de otra artista olulense, Odu Carmona, quien ayer apadrinó su exposición. Desde entonces no ha abandonado esta pasión que se ha convertido en el centro de su vida. Actualmente estudia Bellas Artes en Granada y entre otros talleres de formación, ha participado en el curso de Antonio López que hace unos meses se impartía en el Museo Casa Ibáñez.

La Piel de las ciudades, Welcome to Sapaiñ I, DJ Baby o Mujeres Charlando, son algunos de los cuadros que se exponen estos días en el Salón de Plenos del consistorio.

El acto estuvo presidido por el alcalde de la localidad, Antonio Martínez Pascual, el concejal de cultura, José Ramón García Fenoy y el resto de la corporación municipal. Juan Miguel Galera no ocultaba su emoción y con sus palabras quiso agradecer la oportunidad. “Gracias al Ayuntamiento de Olula y a todos vosotros por acompañarme en un día tan importante para mi, esta presentación no sería igual sin vosotros” afirmaba.

jueves, 7 de julio de 2016

Inundaciones más importantes del Río Almanzora (Desde el S. XVI al S. XIX)



Inundaciones más importantes del Río Almanzora
(Desde el S. XVI al S. XIX)

Documentadas en el archivo histórico de la Iglesia de San Sebastián de Olula del Río

De la primera que tenemos constancia es del año 1.580 fue desastrosa, se llevó el Pago del Parril, pertenecía este pago a la Iglesia.

Otra grave inundación del Río fue en 1.753, por cuya causa, no se cultivaban 142 fanegas en Cascajar Purchena y 12 en Olula por arrastre del Río, el resto permanecía inculto.

Los vecinos de la villa quedaron atónitos al ver la enorme crecida del Río, esta sucedía en el año 1769.

En el mes de Enero cayeron en Olula unas grandes nevadas, para principios de Febrero fueron fuertes lluvias. Estas se tradujeron en catastróficas por el caudal desorbitado del Río a su paso por la villa, era el año de 1.778.

E130 de Abril de 1.802 se fue el pantano de Lorca y dicho día un rayo mató al capellán en Baza, la tormenta es de las que no se olvidan tan fácilmente, pues hasta nuestros días ha quedado el dicho del pantano mencionado.

El desbordamiento del Río Almanzora el 14 de Octubre de 1.879 fue calificado de desastroso. La cantidad de agua que la produjo abarcó las provincias de Almería, Murcia y Alicante. El Río Almanzora corría desbordado a lo largo de todo su recorrido, arrastrando todo lo que encontraba a su paso. De ello se hizo eco la prensa española y fue tal que una comisión de Madrid, presidida por D. Manuel María José de Galdo, recorrió toda la cuenca del Río para comprobar el desastre, que sólo en Olula del Río adquirió más anchura que la nunca conocida.

Otra fue la de Septiembre de 1.880:" La más sonada catastrófica" como afirman algunos. Al pasar por Cuevas del Almanzora el Río llevaba más de 10.000 metros cúbicos por segundo. Esta tormenta se desató entre Tíjola y Serón entre las 6 y las 9' 30 Y sólo tardó en llegar a Cuevas 2 horas. En su recorrido arrastró 52 cadáveres, su magnitud fue tal que hasta Olula llegó de Madrid el Ministro Canalejas.

Los romanos llamaban al Río "Flumen Superbum" Río soberbio y los árabes 'Almansur" el victorioso. En 1.884, de Marzo a Noviembre se contabilizaron otras 5 riadas, de estas destacamos las del 20 de Mayo y la del 2 de Septiembre que fueron terribles, durante todo el año el cauce del Río alcanzaba las dos orillas.

El Río Almanzora que parece riachuelo cuando despierta es terrible en todos sus extremos, en Septiembre de 1.888, las aguas alcanzaron una altura de 30 metros, parece ser que es en esta cuando adquirió el cauce que hoy conocemos.

El de Septiembre de 1.891 de nuevo el flumen superbum arrambla con todo lo que pilla en su avenida, pero en este caso fue la villa de Albox la más castigada

Inundaciones más importantes del Río Almanzora
(Desde el S. XVI al S. XIX)

Documentadas en el archivo histórico de la Iglesia de San Sebastián de Olula del Río

De la primera que tenemos constancia es del año 1.580 fue desastrosa, se llevó el Pago del Parril, pertenecía este pago a la Iglesia.

Otra grave inundación del Río fue en 1.753, por cuya causa, no se cultivaban 142 fanegas en Cascajar Purchena y 12 en Olula por arrastre del Río, el resto permanecía inculto.

Los vecinos de la villa quedaron atónitos al ver la enorme crecida del Río, esta sucedía en el año 1769.

En el mes de Enero cayeron en Olula unas grandes nevadas, para principios de Febrero fueron fuertes lluvias. Estas se tradujeron en catastróficas por el caudal desorbitado del Río a su paso por la villa, era el año de 1.778.

E130 de Abril de 1.802 se fue el pantano de Lorca y dicho día un rayo mató al capellán en Baza, la tormenta es de las que no se olvidan tan fácilmente, pues hasta nuestros días ha quedado el dicho del pantano mencionado.

El desbordamiento del Río Almanzora el 14 de Octubre de 1.879 fue calificado de desastroso. La cantidad de agua que la produjo abarcó las provincias de Almería, Murcia y Alicante. El Río Almanzora corría desbordado a lo largo de todo su recorrido, arrastrando todo lo que encontraba a su paso. De ello se hizo eco la prensa española y fue tal que una comisión de Madrid, presidida por D. Manuel María José de Galdo, recorrió toda la cuenca del Río para comprobar el desastre, que sólo en Olula del Río adquirió más anchura que la nunca conocida.

Otra fue la de Septiembre de 1.880:" La más sonada catastrófica" como afirman algunos. Al pasar por Cuevas del Almanzora el Río llevaba más de 10.000 metros cúbicos por segundo. Esta tormenta se desató entre Tíjola y Serón entre las 6 y las 9' 30 Y sólo tardó en llegar a Cuevas 2 horas. En su recorrido arrastró 52 cadáveres, su magnitud fue tal que hasta Olula llegó de Madrid el Ministro Canalejas.

Los romanos llamaban al Río "Flumen Superbum" Río soberbio y los árabes 'Almansur" el victorioso. En 1.884, de Marzo a Noviembre se contabilizaron otras 5 riadas, de estas destacamos las del 20 de Mayo y la del 2 de Septiembre que fueron terribles, durante todo el año el cauce del Río alcanzaba las dos orillas.

El Río Almanzora que parece riachuelo cuando despierta es terrible en todos sus extremos, en Septiembre de 1.888, las aguas alcanzaron una altura de 30 metros, parece ser que es en esta cuando adquirió el cauce que hoy conocemos.

El de Septiembre de 1.891 de nuevo el flumen superbum arrambla con todo lo que pilla en su avenida, pero en este caso fue la villa de Albox la más castigada

viernes, 27 de mayo de 2016

LAS INUNDACIONES DE 1973



Las inundaciones de 1973.El agua, fuente de vida, elemento imprescindible; ese bien tan preciado que comienza a escasear y que actualmente está creando enfrentamientos políticos en ésta, nuestra querida España, fue protagonista desagradable, de fatal recuerdo en la memoria, para la población del Valle del Almanzora y demás vecinos de Almería, Murcia y Granada. Aquel otoño del 73, nuestros vecinos vivieron las 36 horas más largas que jamás recuerdan. Parece mentira, como un elemento tan aparentemente sencillo como el agua, puede con su escasez, significar la ruina, miseria de un territorio o su abundancia en demasía, la tragedia. 


Aquel inicio de fin de semana, viernes 19 de octubre de 1973, a pocas semanas de vivir la festividad de la feria de Albox, preámbulo del día de Todos Los Santos, los vecinos del Valle del Almanzora, miraban con esperanza el cielo. Después de un seco y duro verano, se esperaba con ansia las primeras lluvias del otoño. Pero ese año, todo fue diferente. El cielo, descargó como nunca, cántaros y cántaros de agua, una lluvia torrencial como jamás se había notar en la zona. Aquello era como si todas las precipitaciones de varios años, se descargarán en un instante. Lo siguiente, ya fue el caos.

Almería y Murcia presentan una orografía en su terreno y condiciones climatológicas similares. La escasa vegetación de sus montes, desprovistos apenas de cubierta vegetal, salvo en contadas zonas y su fuerte erosión, son responsables de las inundaciones.

Cuando comienzan las lluvias torrenciales, el agua baja de los montes de forma rápida, sin apenas obstáculo, pues la escasez de vegetación no es capaz de retener el agua. En su camino, arrastra areniscas y rocas de varios tamaños que terminan llenando barrancos y torrenteras. Conforme mayor es el ímpetu de la lluvia y acumulación de agua, mayores son los materiales que arrastra a su paso. Los barrancos, pequeños arroyos y demás torrenteras, terminan por confluir a cauces de mayor tamaño denominados “ramblas”. El volumen de las aguas y materiales arrastrados (barro y piedras), actúan como una verdadera máquina de destrucción, que asola todo lo que encuentra a su paso.

En la provincia de Murcia, las 2 localidades donde las inundaciones dejaron un trágico balance fueron: Puerto Lumbreras y Lorca.

En la provincia de Almería las inundaciones afectaron a la cuenca del río Almanzora y otra en el sur de la provincia, donde se encuentra enclavada la desembocadura del río Adra.

En el valle del Almanzora, más de 20 municipios se vieron seriamente afectados, sobre un total de población de 65.000 personas. Aunque la distribución de precipitaciones fue desigual en la provincia, se establecieron medias de entre 100 y 125 litros por metro cuadrado, por lo que da lugar a una cifra de mil millones de metros cúbicos los recibidos en menos de dos días. Las principales cuencas receptoras: Andarax, Almanzora, Nacimiento y Adra, registraron más de 600 millones de metros cúbicos. En algunos puntos, las aguas rebasaron los 15 metros de altura, dándonos cuenta la magnitud de la catástrofe.

Hay que lamentar las 10 víctimas mortales que se produjeron entre las localidades de Zurgena, Vélez Rubio y Macael, así como varios heridos Además se produjeron cuantiosas pérdidas en la agricultura, con pérdida de arbolado, cosechas, fértiles tierras en los márgenes del río Almanzora y más de 8000 cadáveres de animales de granja. En este aspecto, en Cuevas de Almanzora se registraron 5500 cadáveres de animales.

Los daños en edificaciones fueron numerosos. Aparte de las casas de campo que se encontraban en las inmediaciones del río Almanzora, los pueblos más seriamente afectados fueron: Albox y Zurgena.

En Albox, hubieron graves derrumbamientos y toneladas de barro y demás materiales en sus calles. En este sentido, no fue la acción del río Almanzora ya que no pasa por la localidad, sino de su Rambla.

En Zurgena, la destrucción de edificios supuso el 50 por ciento del total de la población.

Las comunicaciones telefónicas, redes de alcantarilla, agua potable y suministro eléctrico, quedaron totalmente destruidas.

El caos se iba apoderando de la zona. La imposibilidad de acceder a las localidades implicadas en la catástrofe, hacía más trágica la situación si cabe.
El puente de la carretera Murcia-Almería, a su paso por Cuevas de Almanzora, quedó destruido.

A la mañana siguiente a la catástrofe, se dispuso el suministro de alimentos y medicamentos mediante helicópteros.

El problema sanitario más urgente, fue el suministro de agua potable para consumo humano y el evitar los focos de epidemias, por lo que se estableció vacunaciones masivas a toda la población.

 El 19 de octubre de 1973, será una de las fechas imborrables para todos los habitantes de esta Cantoria, que en unas horas ha perdido su alegría señorial y esos calificativos por la que era conocida como “Granada la chica”, “Perla del Almanzora” y “Cantoria la llana”. Su ropaje, formado por los colores distintos de toda clase árboles frutales y el azahar de sus naranjales, ha quedado reducido a una miseria sorprendente, a un dolor y tristeza en el rostro de sus habitantes.
Día trágico ese 19 de octubre. El río Almanzora desbordado con sus aguas a catorce metros de altura, llegando a saltar por encima del famoso Puente de Hierro, que tiene 63 metros de anchura por 12 de altura, ha venido a destrozar por completo los dieciocho kilómetros de su vega fértil. Ha dejado lleno de escombros, peñones, arenales, coches, tractores y toda clase de enseres, las 800 hectáreas de regadío. Los cuarenta kilómetros de cauce para regar estas tierras, que se encuentran a las dos márgenes del río, han quedado totalmente destrozados, así como los mismos nacimientos.
La lluvia torrencial, como jamás han conocido los más viejos, ni aún en el año 1924, de que ellos hablan llenos de temor y espanto, puede compararse con esta catástrofe, que ha dejado a familias totalmente despojadas de la poca tierra que tenían. Conozco a personas que, con mucho trabajo, llegaron a juntar lo necesario para vivir muy modestamente y se han quedado en unos momentos sin cortijo, sin animales y sin tierra. Gentes que han estado en Alemania o Francia, hicieron unos ahorros a fuerza de sacrificio, compraron una pequeña propiedad para vivir en su pueblo, y en unas horas lo han perdido todo.

Gran cantidad de familias no cesan de llorar; de pronunciar frases que se claven en lo más profundo del corazón; de pedir socorro y ayuda, porque lo han perdido todo. Verdaderamente, es la tragedia más grande y la prueba mayor que están aguantando estas gentes.
Víctimas no hubo, porque se pudieron prevenir al ocurrir este hecho hacia el mediodía, abandonando los cortijos y casas, que pasada la gran tormenta, ya no las han visto más. La Iglesia Arciprestal y la Ermita de los Patronos ha evitado el que se hubieran producido muertes, que entre todas las desgracias, ésta hubiera sido la irremediable, ya que estos templos sirvieron de cobijo a mucha gente.
Nos quedamos incomunicados, sin luz, sin teléfono ni telégrafo. Todo era oscuridad. Sólo nos quedó la estrechez peligrosa de la carretera que nos conduce a la capital.
En estos momentos, en que ya han transcurrido varios días, y el mismo cronista ha llegado a serenar los ánimos, me dicen que termina de solucionarse un problema candente y angustioso: el de la falta de agua potable, ya que termina de llegar un camión cisterna que manda el mismo Ayuntamiento de Almería.

A los dos días nos llegó la luz eléctrica, y hoy empieza a funcionar el teléfono, por lo menos para las cosas oficiales.
Todos los ánimos están o se encuentran en una presión muy baja. Dentro del dolor y angustias de tanta gente, predicamos la esperanza, de que todo se solucionará con el tiempo. No podemos desfallecer. Sabemos que la tragedia abarca a gran parte de nuestra provincia, y que el Estado y los españoles nos ayudarán, como hicieron en otro tiempo con Barcelona y Valencia cuando se desbordaron sus ríos y quedaron arrasadas, como se encuentran ahora mismo estas tierras cantorianas.
Los medios de comunicación escrita, las televisiones, radios, se hacían eco de la catástrofe.
En la tarde del día siguiente a la tragedia, el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, convoca una reunión con los medios informativos, para dar a conocer los detalles de la magnitud de la catástrofe.
En palabras, del Gobernador, el Sr. Gías Jove “Almería es la que menos vidas ha perdido, pero los daños materiales son muy superiores”.
Técnicos de la Delegación Provincial de Agricultura se desplazan a varios puntos de la provincia para hacer una aproximación de los daños. Aunque no es posible concretar la cuantía, sólo en relativo a cultivos, pueden estimarse unas pérdidas por valor de 3500 millones de pesetas.

El sonido de los helicópteros, se hacía notar los cielos de la cuenca del Almanzora. El Ministro de Vivienda, Gobernador Civil, Presidente de la Diputación, Delegados de Agricultura y Trabajo, visitaban las zonas más afectadas por la catástrofe, transmitiendo el mensaje del firme propósito por parte del Gobierno, de facilitar la pronta recuperación de las localidades afectadas por las inundaciones.

Entre las medidas adoptadas por el Gobierno:
Se aprueba un decreto ley de Hacienda, que faculta al Gobierno para suspender la exención de tributos pendientes y el aplazar pagos a los afectados.
De igual modo, se aprueba una línea de crédito oficial de 2000 millones de pesetas, que permitirá a lo largo de diez años y tres de carencia, disponer de recursos adicionales para la recuperación de las actividades.
Desde el titular de Agricultura, se aprueba la recuperación de los caminos, cauces de arroyos, etc, mediante la disposición de maquinaria de obra y más de 140 camiones basculante.

La línea ferroviaria Guadix-Murcia, interrumpida en 22 puntos, comienza a restablecerse.

 Se trabaja con toda intensidad para la reconstrucción de carreteras y  puentes, así como la actividad portuaria.



Desde el Ministerio de Información y Turismo, se conceden ayudas por valor de cinco millones de pesetas, para la reparación de las instalaciones hoteleras.

Por el Ministerio de Trabajo, se concederán subvenciones para combatir el paro forzoso en las zonas afectadas por las provincias de Almería, Granada y Murcia, por una cuantía de diez millones de pesetas para cada una de ellas, y con cargo a los fondos de empleo comunitario.
Así mismo, se otorgarán moratorias para el pago de cuotas individuales de los trabajadores, aplazamientos y fraccionamientos del pago de las cuotas de empresarios y trabajadores a la Seguridad Social. Ayudas a la empresa, trabajadores autónomos y prestaciones de subsidio de desempleo.

En materia de Vivienda, se aprueba el envío urgente de 486 albergues provinciales. El Instituto Nacional de la Vivienda queda autorizado para la puesta en servicio de 586 alojamientos provisionales y se inician los expedientes para la construcción de las viviendas definitivas, que pueden cifrarse en cerca a mil.

A estos buenos propósitos del Gobierno y sus diferentes Ministerios, hay que sumarse la del Banco Central. Al frente, el más alto cargo de la entidad bancaria, Don Alfonso Escámez. Apoyado por gran personalidad y buen decir, en rueda de prensa convocada en el Parador Nacional Reyes Católicos de Mojácar, estableció una línea de crédito especial por valor de 500 millones de pesetas, a plazo de cinco años, con el 6% de interés, idéntico al coste del banco,
De esta forma, se concederían préstamos a los damnificados, sin beneficio alguno para el Banco. El proyecto es claro y decisivo: ayudar a todos.

Las muestras de ayuda no cesaban de llegar. Un llamamiento a través de una emisora de radio de Marbella, animaba a las familias a albergar a niños almerienses procedentes de las zonas damnificadas. La respuesta no tardó en llegar, familias de Marbella, adoptaron a niños almerienses en sus hogares en plano de igualdad con sus propios hijos, en cuanto se refiere a estancia, manutención y demás necesidades, y ello hasta no se normalicen las circunstancias de las zonas siniestradas o los padres de los niños, lo consideren oportuno.

Desde el Vaticano, el Papa Pablo VII, se sumó al dolor de los damnificados, familiares de víctimas y ofreció sufragios por eterno descanso de los fallecidos, en un telegrama dirigido al Obispado de Almería.

A pesar de las ayudas recibidas, la grave catástrofe quedará imborrable en las mentes de los habitantes de la zona. La desagradable experiencia no es fácil olvidar, a pesar que la comarca vaya recuperando la actividad poco a poco. En ese sentido, la visita que protagonizaron los príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía (actuales Reyes), a la localidad de Albox, contribuyó a difundir un mensaje de aliento y esperanza a los vecinos de la zona. Don Juan Carlos y Doña Sofía, se mostraron interesados por todos los detalles de la catástrofe, al igual que, visiblemente afectados por la emoción, escuchaban las súplicas de todos cuantos se reunieron para recibirles. Con el deseo de que se resuelvan los problemas con la mayor rapidez y animando a las gentes a seguir adelante, continuaron su marcha en helicóptero entre el aplauso de la población.

Hoy en la actualidad, se recuerda la catástrofe con respeto. Los amplios márgenes del río Almanzora y Rambla de Albox, son signos visibles de la grave inundación. ¿Se podía haber evitado? No lo sabemos. Pero bien es cierto, que cuando ocurren catástrofes de esta magnitud, la naturaleza nos avisa de que algo no está funcionando correctamente. Sirven estas líneas para recordar a todos, la importancia que tienen nuestros bosques; la labor como elementos para frenar el avance del desierto y como agentes para mitigar el efecto de las lluvias torrenciales sobre los montes, permitiendo que los terrenos no se desprendan. Cuidemos de nuestro entorno y ayudemos a su regeneración.

domingo, 15 de mayo de 2016

RIALTO, CASI MEDIO SIGLO DIVIRTIENDO A VARIAS GENERACIONES DEL ALMANZORA.




RIALTO, CASI MEDIO SIGLO DIVIRTIENDO A VARIAS GENERACIONES DEL ALMANZORA.
Inaugurada en 1962, ha sido cine, bolera y discoteca · Lo más variopinto ha pasado por sus instalaciones, desde un mitin de Alfonso Guerra hasta una actuación de Rafael Farina
GREGORIO NAVARRO / OLULA DEL RÍO | ACTUALIZADO 31.12.2009 -
Agustín Castellón Ros, riojano afincado en Olula del Río desde 1949, puso la primera piedra del 'pequeño imperio' Rialto en 1962 tras dejar atrás sus días como vendedor ambulante de ropa por las cortijadas del valle del Almanzora a lomos de un burro. La idea de partida fue construir un cine a las afueras del pueblo con capacidad para 1.000 butacas y clara vocación comarcal.

El pujante empresario no escatimó en gastos y se hizo con un cinematógrafo Ossa VI que costó 156.000 pesetas, un capital para la época. "La primera película que se exhibió fue El Lazarillo de Tormes y de cada tres extranjeras era obligatorio proyectar una nacional", recuerda Agustín Castellón García, uno de los herederos y actual gestor del complejo.

El espíritu emprendedor de la familia Castellón los lleva a ampliar el negocio a finales de los sesenta con un salón de baile. Grupos locales como Los Magos [que contaron con el mecenazgo de Agustín senior], Teddy Boys, Los Puntos o las orquestas Amarillo y Expresiones actuaron en sus instalaciones.

En marzo de 1972, Agustín y su hermano José Antonio van tomando poco a poco el testigo de su padre y se decantan por transformar el recinto en una discoteca: "Fue debido al boom de la música mecánica y nos inspiramos en una disco del hotel Moresco de Mojácar. Surgimos a la par que Las Vegas (Albox) o La Tejera", recuerda Agustín hijo.

Los 580 metros cuadrados de los que dispone el local no siempre estuvieron distribuidos de la misma forma. A finales de los 70 optan por reducir el aforo del cine a 354 butacas y crean una bolera y salón de juegos, luego llegaría la terraza de verano: "Cuando empezó la televisión a dar guerra y sobre todo el VHS, el negocio cinematográfico empezó a venirse abajo. Antes había cultura de ir al cine, los sábados era como un mandamiento. Ben-Hur en su época y Titanic más recientemente fueron los mayores éxitos", rememora Agustín con nostalgia.

A sus 63 años sigue encargándose cada noche de abrir el negocio y cerrarlo de madrugada: "Aquí estaré hasta que el cuerpo aguante porque me gusta. Llegó un momento en el que se decía que éramos el punto de encuentro de toda la comarca".




Las constantes innovaciones, como crear en los 90 una sala de rumbas para diferenciar ambientes, no impiden que 47 años después de comenzar a divertir a todo el Almanzora, el futuro se atisbe brumoso. El cine cerró en 2005 y el patio de butacas yace hundido bajo el techo tras una gran nevada: "Nos ha ido bien salvo en las épocas de crisis. Las discotecas no tienen futuro, les está llegando su momento porque los pubs pueden ofertar algo muy similar". Seguro que para entonces los Castellón se habrán reinventado una vez más...